Y tus rabietas, ¿quién las cuida?

Nos pasamos la vida hablando de las rabietas de nuestros hijos, de cómo gestionarlas de forma sana y respetuosa, de cómo, dónde y por qué poner los límites sin caer en la permisividad ni en el autoritarismo. ¡Es todo un trabajo! 

Cuando tu hijo sufre una rabieta y empieza a gritar, a patalear, a tirarse por el suelo, a querer pegarte, ¿qué te pasa a ti? Tu hijo no está en una isla desierta, gritando al viento. Tú estás allí. ¿Cómo te sientes TÚ? Poca gente habla de eso.

¿Cómo te sientes cuando tu hijo empieza una rabieta en plena cola del supermercado y todas las miradas se giran hacia ti esperando que hagas algo, que pongas orden y le des una buena lección? ¿Cómo te sientes cuando tu hijo sufre una rabieta en plena fiesta de cumpleaños de un amigo, o en plena celebración familiar, con la cuñada, la suegra, tu madre y la vecina de enfrente? ¿Cuando en lugar de ponerle mantequilla en el pan le pones crema de cacahuete, y resulta que quería mantequilla y arma la gorda? 

Nadie habla casi nunca de nada de todo esto. Tú no importas, tú desapareces del cuadro. El niño. Lo que hace o no hace o debería hacer o no hacer el niño.

Sin embargo, tú también sufres las rabietas de tu hijo, tienes que sobrevivirlas, sobre todo si tu hijo tiene un carácter fuerte. 

Es mucho más fácil permanecer tranquila cuando puedes identificar la razón de su rabieta. A veces, sin embargo, no es tan fácil usar la parte lógica y racional, sobre todo si tu hijo en ese momento te está queriendo pegar, te está estirando de la pierna mientras tú le estás dando de mamar al bebé, o estás intentando tener una conversación con alguien. En esas ocasiones, qué difícil es mantener la calma y preguntarse: ¿Qué le está pasando?"​

Lo que más te gustaría es empezar a gritar con la misma intensidad que él, y en realidad es bien natural que así sea. ¡No somos de cartón piedra!​ Y, a veces, casi inevitablemente, lo haces. 

Y entonces es cuando sufres tu propia rabieta. Tus gritos, tus castigos, tu enviar al rincón de pensar, tus cachetes en el culo son tu rabieta.

Pero no tienes que seguir haciéndolo. Respira hondo, y dite: "¡No voy a entrar en esa oscura cueva!" Esa minúscula pausa puede ayudarte un montón. Puede cambiar todo el guión de la película, sobre todo su final. 

Esta es solo una ínfima parte de lo que puedes hacer, y te voy a dar absolutamente todo lo que sé en este ámbito para que la armonía familiar vuelva a tu casa. 

Están abiertas las inscripciones para el curso online de rabietas y límites para niños de carácter fuerte. ​Si tienes hijos entre 1-5 años, o hijos mayores que siguen enfadándose con demasiada frecuencia, te interesa, y mucho. Puedes leer toda la información aquí.

No encontrarás en la red nada igual, ni siquiera parecido.​

¡Espero verte dentro y compartir contigo!

Un abrazo y hasta la semana que viene.

Click Here to Leave a Comment Below

Karla - 16 febrero, 2016

Hola Olga, mi hijo me saca de las casillas con solo 6 años. El tema es que mi suegra vive detrás de casa e interviene constantemente e incluso ha llegado a agredirme verbalmente, ademas tengo una bebe de 10 meses y tuve que renunciar a mi trabajo por haber nacido prematura.

Reply
    Olga Marín - 16 febrero, 2016

    Karla, ¡parece que va a tocar ponerle límites a la suegra! Además de cuidarte tú todo lo que puedas, pues pareces cansada, agotada y resentida. Un abrazo!

    Reply
Iciar - 11 febrero, 2016

Pues yo lo que siento en esos momentos es una total y absoluta impotencia.

Reply
    Olga Marín - 11 febrero, 2016

    Buenos días, Iciar:
    Ese sentimiento también es muy frecuente, y normal. ¡Y puedes cambiarlo!

    Reply
Leave a Reply: