Peleas entre hermanos

Recupero hoy un post que escribí hace unos meses en el blog de las Malas Madres sobre las peleas entre hermanos, pues es un tema sobre el que me preguntáis muchas mamás.

Una mamá me consultaba lo siguiente:​

Mis hijos son completamente diferentes el uno del otro. El mayor es callado, poco observador, evita los conflictos y prudente sin llegar a miedoso. El pequeño es parlanchín, zalamero, intenta manejar a sus amigos, lo que le lleva siempre a conflictos.
El mayor saca el genio en casa y, creo que por celos, no le deja pasar ni una a su hermano pegándole. No le pega fuerte, pero el pequeño llora para llamar la atención. El caso es que también el pequeño le provoca muchas veces, creo que para conseguir que castigue al mayor. Entonces castigo a los dos: uno por pegar, otro por provocar. El castigo suele ser irse a la habitación o quedarse sin jugar a la tablet.
No sé cómo evitarlo. Los castigos se les olvidan y los premios siempre nos dan problemas con el mayor, porque al final del día nos pasamos media hora discutiendo si se merece o no la estrella, y es agotador.
¿Alguna idea de cómo afrontar estos conflictos? No sé si es pedir demasiado evitarlos. A veces intento no meterme, pero la cosa siempre va a más y no puedo contenerme.

Como muy bien dices,las principales razones por las que tus hijos se pelean son los celos y la competencia entre ellos. En un momento dado, uno de tus hijos puede sentir que está recibiendo menos atención que su hermano.

Pero también hay otros factores que influyen en las peleas entre los hijos:

  • Sexo y edad. Suelen producirse más peleas entre hijos del mismo sexo y con edades similares.
  • Necesidades diferentes. Por ejemplo, los niños muy pequeños son muy posesivos con sus pertenencias (“¡Es mío!”) y están aprendiendo a afirmar su voluntad. Así que esto ya es caldo de cultivo para peleas. Por el contrario, los niños mayores tienen un fuerte concepto de la justicia y la equidad, y puede que no entiendan por qué tratas de forma diferente a su hermano pequeño. Los adolescentes, por su parte, están desarrollando su individualidad e independencia, y les puede molestar tener que cuidar de hermanos pequeños o tener que pasar tiempo con ellos.
  • El modelo que tú y tu pareja les dais. La forma en que resuelves los conflictos con tu pareja tiene un gran impacto en la forma en que los niños resuelven sus propios conflictos. Recuerda, tu hijo es tu espejo. Reconozcamos de una vez por todas que la imparcialidad es muy difícil de conseguir. Como mamá, es inevitable que tengas en cuenta las diferentes personalidades y necesidades de cada uno de tus hijos en un momento dado. Por ejemplo, cuando un niño cumple años o está enfermo va a tener más atención que el resto de hermanos, y no hay nada de “injusto” en ello. Lo mismo ocurre cuando al hermano mayor se le permite acostarse más tarde que al pequeño, por poner otro ejemplo.
  • La personalidad de cada hijo. ¡Obvio, pero importante!

¿Qué puedo hacer para prevenir las peleas?

  • Pasa un tiempo especial con cada uno de tus hijos de forma regular para evitar que rivalicen entre ellos. Esto es imprescindible. Aunque sean 10 minutos al día con cada uno a solas, debes encontrar ese tiempo que dedicas exclusivamente a cada uno de ellos por separado.
  • En familia (padres e hijos conjuntamente), estableced normas sobre lo que consideréis un comportamiento inaceptable. Por ejemplo: en esta familia no se puede insultar, pegar o gritar.
  • Permite que cada uno de tus hijos tenga tiempo para estar a solas y hacer lo que le apetezca. ¿Quién no necesita un rato de intimidad?
  • Jamás compares a tus hijos.
  • Pasad tiempo en familia, haciendo juegos de mesa, mirando una película, lo que sea.
  • Prevé soluciones para aquellas situaciones que causan conflicto en tu familia. Por ejemplo, cuando los niños están cansados, o tienen hambre, o durante un trayecto largo en coche.

Cuando hay pelea

Algo que quiero dejar muy claro y que tú misma ya has comprobado en repetidas ocasiones, es que los castigos y los premios NO FUNCIONAN. Puede que sí a corto plazo, pero jamás a medio y largo plazo. El rincón de pensar, o la silla de pensar, a mi entender entra dentro de la categoría castigo; no es más que un castigo disfrazado.

  • Sepáralos si hay riesgo de enfrentamiento físico y también para que se calmen los ánimos.
  • Evita tomar partido. En una pelea la responsabilidad siempre es compartida. Recuerda: dos no se pelean si uno no quiere. Muy a menudo las mamás tienden a ponerse de parte del hijo pequeño. ¡Cuidado!
  • Enséñales a encontrar soluciones en las que todo el mundo gane y ayúdales a que escuchen los sentimientos del otro. De este modo:

PASO 1: IDENTIFICA EL PROBLEMA

Si ambos están enfadados o de mal humor, cosa altamente probable, primero debes ayudarles a calmarse antes de comenzar a resolver el conflicto. Cuando los niños están enfadados, intentan hablar todo lo que pueden y solo consideran su punto de vista. En ese caso, debes fijar la regla de hablar por turnos y escuchar al otro antes de comenzar el paso 1.

Les preguntas: ¿Qué ha pasado? ¿Necesitáis ayuda?

(Se van a poner a hablar, a gritar incluso, a la vez. Calma.)

Tú: Quiero que habléis por turnos y escuchéis al otro cuando hable.

A Pepito: Pepito, cuéntame lo que ha pasado.

A Juanito: Juanito, cuéntame lo que ha pasado.

A Juanito: Por favor, repite lo que Pepito ha dicho.

A Pepito: Por favor, repite lo que Juanito ha dicho.

PASO 2: ¿CÓMO TE SIENTES?

A Pepito: ¿Cómo te has sentido?

A Juanito: ¿Cómo te has sentido?

A Juanito: Por favor, repite lo que Pepito ha dicho.

A Pepito: Por favor, repite lo que Juanito ha dicho.

Aquí les estás enseñando a expresar sus sentimientos y a que escuchen y reflejen (repitan) cómo se siente el otro.

PASO 3: ¿QUÉ QUIERES?

A Pepito: ¿Qué quieres que Juanito no vuelva a hacer?

A Juanito: ¿Qué quieres que Pepito no vuelva a hacer?

A Pepito: ¿Qué quieres que Juanito haga en lugar de eso?

A Juanito: ¿Qué quieres que Pepito haga en lugar de eso?

A Juanito: Por favor, repite lo que Pepito ha dicho.

A Pepito: Por favor, repite lo que Juanito ha dicho.

Aquí les estás enseñando a generar sus propias soluciones al problema, y a elegir una.

PASO 4: BUSCAR COMPROMISO

A Pepito: ¿Quieres hacerlo?

A Juanito: ¿Quieres hacerlo?

A Pepito: ¿Te comprometes a comportarte del modo que habéis acordado?

A Juanito: ¿Te comprometes a comportarte del modo que habéis acordado?

Si ambos dicen “sí”, elógialos por haber escuchado y encontrado una solución.

Si uno dice “no”, pide a ambos que piensen en lo que quiere hacer cada uno de ellos para solucionar el problema. Pídeles que piensen en algo que ambos consideren una buena solución.

Te pido que pongas en práctica este método en cuanto se te presente la siguiente pelea. Imprime o apúntate los pasos y síguelos al pie de la letra.

  • Evita intervenir. Las peleas forman parte del aprendizaje de algunas habilidades importantes para tus hijos, como valorar la perspectiva de otra persona, llegar a compromisos y negociar soluciones satisfactorias, además de controlar los impulsos agresivos.

Recomiendo a cualquier madre que busque ayuda profesional cuando…

  • Las peleas entre tus hijos sean tan fuertes que estén afectando la relación con tu pareja.
  • Exista un riesgo real de que algún miembro de la familia sufra daño físico.
  • Las peleas estén dañando la autoestima y el bienestar psicológico de algún miembro de la familia.

Y tú, ¿qué haces tú cuando tus hijos se pelean? ¿Tienes alguna estrategia que funcione y quieras compartir?

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Ana - 1 abril, 2016

A mí me gustaría saber a partir de qué edad estamos hablando para aplicar estos pasos. Yo soy madre de tres niñas trillizas de cuatro años y medio. Se quieren y adoran -la verdad es que se llevan muy bien y se protegen mucho entre ellas, dentro y fuera de casa- pero son humanas y no pueden evitar rivalizar por mamá en algún momento o por alguna cosa que quieren todas o dos de ellas y no se ponen de acuerdo. Yo muchas veces intervengo y sé que no debería pero es difícil. Detecto una cosa importante y es que muchas veces quieren algo que tiene la otra y vienen a pedírmelo a mí. Mi respuesta es siempre la misma: «¿Se lo has pedido a tu hermana?». Y normalmente no, eso sí, cuando se lo piden casi siempre su hermana le deja lo que piden. Ahora de todas formas tienen más picardía y así como antes se lo dejaban enseguida ahora no tanto. No sé si por el hecho de que lo pida su hermana sienten que tienen más poder, desde luego que yo intervenga es un error, les doy el mensaje de que no pueden defenderse solas…

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    Olga Marín - 1 abril, 2016

    Ana,
    Para la edad de tus hijas no hay problema en aplicar los pasos que propongo.

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