Estas son las claves para gestionar tu enfado

Todos nos enfadamos a veces. Los niños muestran su enfado de forma distinta según su edad. Todas hemos vivido el enfado de nuestros hijos en forma de rabietas, porque los niños pequeños no pueden expresar su enfado con palabras y recurren al llanto, o pegan.

A medida que los niños crecen, empiezan a expresar su enfado también de forma verbal, dejan de llorar pero siguen pegando, y también insultan, gritan.

El enfado, o todas sus variantes como la frustración, la decepción, la rabia intensa, son emociones naturales que no deben etiquetarse como "malas". La cuestión está en aprender a expresarlas de forma sana. Si aprendemos a usar el enfado de forma positiva, puede ayudarnos a expresar nuestros sentimientos, influir en otros y resolver conflictos. El enfado nos da la energía para alcanzar nuestras metas y cambiar a mejor. 

Ayudar a nuestros hijos a expresar su enfado de forma sana no es fácil, porque muchas veces nosotras mismas tenemos serias dificultades para gestionar el enfado que nos producen ciertos comportamientos de nuestros hijos. Imagina esta escena, que me explicaba el otro día una mamá.

Un niño de 5 años entra en rabieta porque se ha quedado sin chuches antes que su hermano pequeño de 3. Enfadado porque ya no puede comer más y su hermano pequeño si, le estira de las piernas (el pequeño está sentado en una silla) y este se da en la boca contra el canto de la mesa y la boca le aparece llena de sangre. ¿Cómo habrías reaccionado tú si hubieras vivido esta situación con tus hijos?

​Si tu respuesta es algo como: habría gritado, pegado, castigado al mayor, debes saber que estás expresando tu enfado de forma agresiva. Lo que estás modelando es que está bien gritar, pegar y dañar al otro cuando te enfadas. Es evidente que eso no es lo que quieres enseñarle a tu hijo, pero te ves incapaz de reaccionar de otra manera. 

Ideas para gestionar tu enfado

1

Contacta con lo que sientes. Averigua qué cosas desencadenan tu enfado. Esto es diferente para cada una. Si puedes pararte y pensar, es muy posible que también empieces a reconocer motivos menos obvios para tu enfado: tal vez ese día estabas muy tensa por cuestiones personales, quizás anteriormente pasó algo con tu hijo que te hizo sentir culpa... Si sabes qué te enfada y por qué, podrás encontrar maneras de cambiar una situación. Los adultos que reconocen y se responsabilizan de su enfado son más eficaces a la hora de ayudar a sus hijos a gestionar su propio enfado. 

2

Cuando conectes con lo que sientes, respira hondo, cuenta hasta 10, o aléjate de tu hijos unos momentos si puedes (si hay otro adulto presente, o si tu hijo es mayor). Vete al baño y lávate la cara. Respira. 

3

Cuando estés un poco más tranquila, intenta empatizar con tu hijo. Pregúntate: Si yo fuera mi hijo, ¿cómo me sentiría? Dile a tu hijo que entiendes cómo debe de sentirse. No temas reconocer que, tal vez, te has equivocado. 

4

Cuando eres capaz de entender tus sentimientos y los de tu hijo, serás también capaz de encontrar soluciones positivas. No pierdas nunca de vista cuál es tu principal objetivo en ese momento: enseñar a tu hijo formas sanas de expresar su enfado. No escondas lo que sientes, pero exprésalo con palabras (lo que digas dependerá de la edad de tu hijo). Por ejemplo: "Ahora mismo estoy muy enfadada, necesito un momento para tranquilizarme"; "Cuando tú .... yo me siento.... Vamos a pensar cómo podemos resolver este problema". 

Al empatizar con tu hijo y entender cómo se siente, le demuestras que sentir enfado es natural. Al expresar con palabras lo que tú sientes, estás ayudando a tu hijo a poner nombre a lo que él siente. También le muestras que hablar es una buena manera de gestionar el enfado. 

Muchas mamás me dicen: "La teoría me la sé, pero no consigo ponerlo en práctica". 

Nadie dijo que fuera fácil; se trata de desaprender lo que aprendiste para poder enseñar a tu hijo. No puedes aspirar a que tu hijo no pegue o grite si tú le gritas o castigas cuando te enfadas, porque carecerá del modelo que necesita para aprender. 

Ahora, te espero en los comentarios. ¿Qué haces cuando te enfadas? ¿Cómo lo gestionas? ¿Qué dificultades te encuentras? ¿Qué aciertos tienes?

Un abrazo y hasta la próxima!​

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Marion - 10 noviembre, 2016

La verdad es que costaba mucho controlar mis enfados (que sean con mi hijo o por otras cosas) hasta que me di cuenta de que habíamos entrado en una espiral insana: mi hijo se enfadaba de forma desproporcionada y yo más. De llegar a pegarle y ver incomprensión en sus ojos y seguido, mirada de desafío, con la histeria igual de desatada. No, así me/le estaba convirtiendo en un monstruo. Ahora entiendo que tengo que tratar de ser absolutamente impasible ante sus enfados, reconduciendo su conducta pero de forma neutra. Y como dices Olga, hay que pararse. Parar el coche si hace falta. El tiempo que sea necesario. Tomar distancia y priorizar. Gracias por acompañarnos en ese largo aprendizaje Olga.

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Isabel - 3 noviembre, 2016

Gracias Olga por tus consejos. A mí a veces me cuesta mucho controlarme, mi hijo de 2 años muchas veces me saca de mis casillas y pierdo los papeles. Intentaré aplicar lo que nos cuentas, estoy segura que nos irá mejor a los dos.

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Lidia - 3 noviembre, 2016

Ufff…
…depende del momento…
A veces, por motivos parecidos, mi enfado es distinto…
La teoría la tengo controlada…pero ponerla en práctica me cuesta más…!!!
Muchísimas gracias por la ayuda y por compartir con todos …

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