Coaching Familiar​

Aprende a ser la mamá que soñaste y que tu hijo se merece

Comenzaste el viaje de la maternidad llena de pasión, entusiasmo y expectativas. Tenías una visión muy clara de la familia que querías construir, del tipo de relación que querías tener con tu hijo, pero estás viviendo una realidad que no se corresponde con la idea que creaste en tu mente.

  • Cuando se presentan dificultades y sientes que te faltan herramientas, te sientes triste y fracasada como madre.
  • Cuando tu hijo hace una rabieta, o no te hace caso, y tú estás cansada y le gritas o le castigas. Y luego te sientes terriblemente culpable.
  • Cuando tu bebé se pasa las noches llorando, desearías no haber sido madre y añoras tus horas de descanso.
  • Cuando tu hijo no quiere comer, o bañarse, o vestirse, y cualquier rutina se convierte en un auténtico suplicio.
  • Cuando te sientes perdida a la hora de ponerle límites (demasiado autoritaria o demasiado permisiva) y te asusta que se convierta en un tirano, en un maleducado, y que sus amigos lo aíslen.
  • Cuando no hay manera de poner paz entre los hermanos, sientes que demasiadas veces tomas partido por uno de los dos, o te ves siempre en medio y sin saber cómo resolver, excepto a gritos o mandándolos a sus cuartos.
  • Cuando no hay manera de que tu hijo se ponga a hacer los deberes ni a estudiar y se distrae con una mosca que pasa.
  • Cuando tu hijo adolescente empieza a desafiarte.​
  • Cuando tienes dudas sobre si el comportamiento de tu hijo entra dentro de lo normal.

Todo el mundo te dice cómo tienes que educar a tu hijo, desde tu madre a tu suegra pasando por la tutora. Por no hablar de las miradas críticas de algunas madres, que parecen decirte: “Lo que hace tu hijo no es normal”.

Te sientes confundida. Angustiada. Desearías que la opinión y el juicio ajeno no te importaran tanto. Y, sobre todo, desearías no sentirte juzgada como madre.

Necesitas que alguien te ayude a aceptar a tu hijo, a dominar tus reacciones y a que tus emociones no te superen cuando tu hijo te desafía.

Sabes que los gritos y los castigos que probablemente recibiste de tus padres no son lo más adecuado y no quieres repetir patrones, pero lo haces.

Necesitas recursos más eficaces que te ayuden a superar los momentos de descontrol.  

Has llegado al lugar adecuado. Puedo ayudarte.

"Como muchas madres, tenía dudas sobre lo que es "normal" en un niño de 6 años, ya que nunca había tenido cerca uno hasta que tuve hijos. Haber tenido la oportunidad de consultar a través de Skype con Olga esas inquietudes, y compartir con ella nuestros miedos como padres ha sido la mejor decisión que he tomado. Su trabajo es impecable y profesional, y no solo nos ha dado pautas para gestionar esas inseguridades, sino que nos ha hecho ver algunas virtudes en nuestro hijo que la rutina nos había hecho olvidar. Olga me ha dado seguridad y confianza en la relación con mi hijo, y herramientas para enfrentarme a los problemas cotidianos. ¡Solo lamento haber esperado tanto en decidirme a hablar con ella!"

Marta, mamá de Roque, 6 años

¿Qué me diferencia de otros profesionales?

Soy práctica y busco soluciones positivas en las que toda la familia gane y nadie pierda. Mi trabajo no es juzgarte como madre, sino ofrecerte información valiosa y todo el apoyo que necesites.

Muchos expertos proponen soluciones que funcionan a corto plazo, pero que a medio y largo plazo dañan la relación con tu hijo porque solo buscan cambiar su conducta, pero no respetan lo que está sintiendo. Porque no ayudan a restaurar la buena conexión entre vosotros.

​"Contactamos con Olga porque estábamos desbordados con nuestro hijo mayor debido al nacimiento de su hermanito, y Olga nos hizo entender las preocupaciones y sentimientos de nuestro hijo, lo que nos ha acercado más a él, nos ha permitido entender sus reacciones y bajar nuestras expectativas como padres, que eran demasiado altas."

Ruth, mamá de Nico, 5 años.

“Fui a ver a Olga porque quería ayudar a mi hijo a superar sus bloqueos y a aumentar la seguridad en sí mismo. Mi experiencia ha sido muy positiva. Me encontré con una profesional cordial y directa, que da pautas bajo las premisas de respeto y amor por nuestros hijos, pero también desde una visión práctica y realista. Ahora estoy mucho más preparada para afrontar los cambios que tenemos que hacer desde la serenidad y el optimismo. Además, las sugerencias de Olga me han resultado muy útiles para entender mejor a mi hijo, acompañarlo en la resolución de conflictos e incrementar su autonomía. ¡Muchísimas gracias!

Helena, mamá de Martí, 6 años.

“Fuimos a ver a Olga porque me transmite mucha confianza y entiende la crianza de manera muy respetuosa, pero sin idealizarla. A veces, cuando estás en una situación que no sabes gestionar y llevas cansancio acumulado, es difícil solucionarla. Olga nos habló con mucha claridad, y su objetividad y profesionalidad me reafirmaron en lo que ya intuía, pero que necesitaba ver más claramente. Me di cuenta en consulta de que mi nivel de autoexigencia como madre me hace vivir con más tensión, y perder mucha energía. Y también me reafirmó en que si la madre no se cuida, no puede cuidar. ¡Te estoy muy agradecida, Olga!”

Xènia, mamá de Jan, 5 años.

“Llegamos con muchas dudas y nos hiciste ver que el comportamiento de nuestro hijo era totalmente normal para un niño de su edad; eso nos dio mucha tranquilidad y nos permitió cerrar un tema que llevaba meses agobiándonos. Muchas gracias por todos tus consejos. Desde que estuvimos en tu consulta, la relación con nuestro hijo ha mejorado muchísimo.”

Marta, mamá de Joel, 5 años.

“Mi marido y yo teníamos dudas de cómo atender a nuestro hijo. Veíamos que tenía reacciones que no nos parecían normales. Olga nos aclaró todas las dudas y eso nos dio mucha tranquilidad y más seguridad. Me abrió un camino para poder observarme a mí y mis reacciones cuando estoy con mi hijo. Estamos muy agradecidos, Olga; no dudaremos en ponernos en contacto contigo cuando volvamos a necesitarlo.”

Roser, mamá de Pol, 2 años.

​¿Qué puedo esperar del servicio de coaching familiar?


Soluciones prácticas y resultados visibles. La sesión se centra en el problema concreto que tienes y en buscar soluciones, de forma que notes un cambio inmediato en tu vida familiar.


Un informe escrito sobre todo lo que hemos hablado (si haces una consulta presencial) o la grabación de nuestra conversación (si consultas por Skype) para que lo tengas a mano cada vez                                    que lo necesites.


Un plan de acción a medida, detallado y concreto con todas las estrategias que necesitas poner en marcha para solucionar el problema.


Un email al cabo de 2/3 semanas para saber si tu plan de acción está funcionando o si es necesario cambiar algo.

Dudas frecuentes

¿Basta con una consulta para resolver mi problema?

Mi experiencia con las familias que ya han usado este servicio es que se obtienen mejores resultados con 3-4 sesiones: una sesión semanal/quincenal con “deberes” entre medio para ir implementando el plan de acción que te proponga. Por supuesto, una sola sesión basta cuando se trata de resolver dudas puntuales. En todo caso, la decisión de cuántas sesiones uses es tuya, por supuesto. 

¿Y si no estoy contenta con el resultado?

Si cuando terminemos nuestra sesión realmente crees que no has sacado ni una sola idea que valga la pena el dinero que te has gastado, me lo dices y te devolveré el importe íntegro, sin preguntas. Sin embargo, ten en cuenta que algunas dificultades de tu hijo podrían requerir un trabajo terapéutico con el niño. En ese caso, te lo diré sin rodeos. 

¿Cuál es el coste del servicio de coaching familiar?

Una sola sesión individual de una hora tiene un coste de 80 euros. Te ofrezco la posibilidad de elegir entre dos packs que te ahorran dinero si eliges consultar más de una vez.

Pack Estándar

204 euros

  • Cuestionario previo para evaluar a fondo tu situación familiar
  • 3 sesiones de una hora
  • Apoyo por mail entre sesiones (1 mail)
  • Grabación o informe escrito de las sesiones

Pack Premium

256 euros

  • Cuestionario previo para evaluar a fondo tu situación familiar
  • 4 sesiones de una hora
  • Apoyo ilimitado por mail entre sesiones
  • Grabación o informe escrito de las sesiones

No me quedan dudas. ¿Qué hago ahora?

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1. En cuanto te pongas en contacto conmigo, recibirás por e-mail un cuestionario para que me haga una idea de lo que te preocupa y no perdamos el tiempo con preguntas el primer día de la consulta.

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