Claves para entender el sueño de los niños

Me escribe una mamá, preocupada porque su hija de 10 meses “duerme muy poco, tanto de día como de noche, y sin embargo no muestra signos de cansancio o irritabilidad”. Quiere ideas, consejos sobre el sueño de los bebés.

Cuando estaba embarazada me planteé cuáles serían mis principales preocupaciones de tipo práctico en los primeros meses y años de vida de mi hijo. El sueño y la comida, pensé. Así que leí dos libros sobre el tema que me ayudaron a desmontar muchos mitos que circulan en torno a la comida y el sueño. Por una parte, Mi niño no me come, de Carlos González, y por la otra, Dormir sin lágrimas, de Rosa Jové. Decir Carlos González y decir Rosa Jové ya es posicionarse respecto a una forma de entender la maternidad. Tiene que ver con la mía, pero puede que no sea la tuya. Solo puedo aconsejarte que leas, te informes y, sobre todo, hagas oídos sordos a las recomendaciones de la suegra, la tía, la abuela, la vecina de enfrente, la vecina de al lado y a las mías. Infórmate y luego haz lo que te dicte tu instinto.

En este artículo, y para tu tranquilidad, te resumo algunas claves del sueño de tu hijo.

¿Cuántas horas TENDRÍA QUE DORMIR MI HIJO?

Las horas que duerme cada bebé varían según sus necesidades, igual que en el caso de los adultos. Mientras que a mi pareja le bastan 7 horas de sueño, yo necesito 9 horas para funcionar con normalidad. Las tablas sobre el número de horas diarias que necesita un bebé para descansar no son más que una guía orientativa, del mismo modo que lo son los percentiles de crecimiento. Si nos obsesionamos con los números, no estaremos contemplando la gran diversidad que existe entre un niño y otro en todos los ámbitos de su desarrollo. Si tu hijo está sano, se le ve contento y, como dice la mamá que me consulta, no está irritable y crece bien, ¿para qué preocuparse?

Mi hijo no duerme del tirón. ¿Es normal?

Pues sí, es de lo más normal. Lo cual no quiere decir que a ti no te resulte cansado. Por ejemplo, mi hijo tiene 27 meses y sigue despertándose varias veces por las noches. Es normal, aunque me fastidie un montón, claro. ¿Dónde está el problema? Pues en que yo quiero dormir seguido como cuando no tenía hijos y dormía mis 9 horitas tan plácidamente. Y, para rematarlo, como hay un pequeño número de niños que duerme del tirón, si mi hijo no entra dentro de esa categoría parece que tenga que empezar a cuestionarme mi buen hacer como mamá. Como si el hecho de que se despertara por la noche indicara que estoy haciendo algo mal. Pues no. Ahí van los datos de los expertos.

Los bebés de 0-3 meses duermen varias veces durante el día porque aún no distinguen el día de la noche. Entre los 4-7 meses ya distinguen el uno del otro, por lo que en esa franja de edad suelen hacer un par de siestas durante el día y luego por la noche duermen durante un periodo de tiempo más o menos largo. Un total de 10-15 horas, según los bebés: el 30% en pequeñas siestas durante el día, y el resto de noche con varios despertares, porque están aprendiendo a incorporar nuevas fases del sueño. Entre los 8 y los 24 meses los despertares siguen siendo frecuentes porque en esa edad el niño está realizando muchos aprendizajes, como andar e investigar el entorno, lo que le produce mucha ansiedad. Es una época de muchos cambios: que si la alimentación complementaria, que si la retirada del pañal para unos, que si la guardería para otros… A esa edad suelen hacer una única siesta diurna y por la noche duermen un total de 11-14 horas. Y, finalmente, entre los 3-5 años la mayoría de niños ya no hace ninguna siesta y duerme unas 8-12 horas. Entonces el sueño del niño ya se parece mucho al de los adultos. Como ves, se trata de un proceso evolutivo. No lo fuerces, por favor.

Pero yo necesito descansar. ¿Qué puedo hacer?

Te entiendo, porque ha habido algunas veces en que me hubiese querido ir a vivir a la Cochinchina con tal de dormir una noche del tirón. ¡Es muy cansado estar cansada!

  • Duerme cada vez que tu bebé duerma. Cuando mi hijo era todavía un bebé muy pequeño (yo diría que durante los 3 primeros meses, o más), dormía casi cada vez que él dormía. La casa estaba hecha un desastre, pero di prioridad a descansar. ¡Al garete mi gusto por el orden! Creo que es necesario. Por las noches mi hijo siempre durmió, y aún duerme, con nosotros. Eso me ha facilitado mucho el descansar mejor, porque aunque me entero de que se despierta y no me duermo hasta que él se ha dormido, al menos no tengo que levantarme, irme a otra habitación y luego volver a acostarme. Sinceramente, creo que no habría sobrevivido si hubiera tenido que hacerlo de ese modo. Pero tú debes optar por aquello que te resulte más práctico y que mejor se adecue a tu manera de funcionar. El tema del colecho lo dejo para otro artículo. En todo caso, si te incomoda o te asusta la idea de que tu hijo duerma contigo, puedes poner una cuna junto a tu cama, donde puede dormir hasta bien pasados los 2 años.
  • Vete a dormir temprano. Algunos días me he ido a dormir a las 21.30. ¡No es momento de hacer vida nocturna! Sobre todo si, como yo, necesitas muchas horas de sueño. Es importante que estés lo más descansada posible, porque si te levantas malhumorada y luego tienes que irte a trabajar o cuidar todo el día de tu hijo, el resentimiento y la frustración van a hacer acto de presencia, y la relación con tu hijo, con tu pareja, se verá afectada.
  • Si estás realmente desesperada. Tal vez decidas poner en práctica algún método para adiestrar a tu bebé a dormir. Te recomiendo que te informes muy bien sobre las ventajas y los inconvenientes de tales métodos. Si necesitas recurrir a uno de ellos, entonces te remito al que propone Elizabeth Pantley en su libro Felices Sueños, que puedes comprar fácilmente o sacar de cualquier biblioteca. Lo leí en busca de ayuda en mis momentos de máxima desesperación y, aunque no puedo opinar sobre la efectividad de los pasos que propone porque nunca los puse en práctica, parece que funciona. Y sin llantos de por medio. Eso sí, tienes que armarte de paciencia porque tu hijo no dormirá del tirón de la noche a la mañana. Por favor, no me obligues a hablar del método Estivill. Escucha tu instinto y no te equivocarás. Tu instinto, no a tu madre ni a tu suegra.

Para terminar, aquí tienes el link de una página con información actualizada sobre el sueño de los niños. Dispone de un foro muy útil que responde a casi cualquier duda que tengas y que otras mamás han tenido antes que tú. http://www.dormirsinllorar.com/

Y ahora te paso el testigo. ¿Te ha servido este artículo? ¿Quieres compartir con nosotras tu forma de hacer, la que a ti te funciona? ¿Alguna duda? Adelante, este es tu espacio.

Un cálido abrazo y hasta la semana que viene.

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Cecilia - octubre 6, 2014

¡Hola!
Veo que leo el post un poco tarde, pero después de leer el artículo y los comentarios de las otras madres, no he podido evitar el escribir.
Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que decís acerca de que cada niño es una persona, y cada persona es única en sus necesidades. Necesidades de todo, incluido el sueño.
También en todo lo que decís acerca de seguir el instinto. Últimamente he conocido a varias parejas con una obsesión casi enfermiza por el tema de la comida y el sueño, en un afán imposible de ser “los mejores padres del mundo y hacerlo todo bien”.
Con lo que no estoy nada de acuerdo es con lo que decís del libro de Estivill. No sé si es porque no lo habéis leído, o porque no lo habéis entendido bien, casos (sobre todo el primero) que me he encontrado en el 90% de la gente que me hablaba de ello echando pestes. Para mí básicamente lo que propone este señor es que “enseñes” a tu hijo a dormir, igual que le enseñas a comer con cubiertos. Que es más “natural” comer con la mano, pues sí, evidentemente, pero también es evidente que en esta sociedad se come con cuchara, y desde bebé le enseño a comer con cuchara.
Con el sueño igual, los niños tienen que aprender que se duerme en su camita (no en la de mamá), a la hora que dice mamá (no cuando quiera dejar de jugar), con el pijama (no con el disfraz de pirata), etc. Y si quiere dormir en la cama de mamá y no le dejo, llorará, claro… igual que si quiere meter los dedos en un enchufe y no le dejo.
En otro post hablabais del tema de “mi hijo tira los libros de la estantería” y de cómo hay que insistir con paciencia, una y otra vez enseñándole que eso NO se hace, hasta que lo aprende. ¿Por qué lo veis natural con los libros y no con el sueño?
Y una vez que ha aprendido a dormirse en la cama, que es de lo que se trata, el tema de los despertares nocturnos creo en efecto, como decís, que tiene que ver más con la exploración del mundo que con la función fisiológica del sueño.
Supongo que con esta opinión me he ganado una maldición, pero me ha chocado que todas dijeseis lo mismo… así como que lleváis dos años sin pegar ojo. Yo tengo dos niñas, completamente diferentes en todo (carácter, horas de sueño que necesitan, gustos culinarios, etc.), pero las dos han aprendido a dormir perfectamente (de 6-8 horas seguidas como mínimo) desde los 6 meses con el método Estivill. Los despertares nocturnos han venido en las etapas de “estrés” (comienzo de guardería/colegio), como es lógico y natural… ¡yo también me desvelo por la noche cuando estoy hasta arriba en el trabajo!
¡Besos y gracias por esta web!

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    Olga Marín - octubre 6, 2014

    Cecilia,
    Gracias por tu opinión, muy respetable sin duda, pero que obviamente no comparto en absoluto. Lo que tú llamas “aprender a dormir” no es tal cosa, sino que se trata de un proceso natural que el niño no “tiene que” aprender, igual que dejará de hacerse pipí y caca en el pañal sin que por ello haya que forzarle. Igual que no enseñaré a mi hijo a comer con la cuchara, porque llegará un momento en que sabrá hacerlo; mientras tanto, comerá con las manos y guarreará la comida, sí. Ahora bien, si mi hijo se dirige a un enchufe le apartaré de allí porque corre peligro (más bien tendré el enchufe protegido de antemano, y listos), o le retiraré de mi estantería si me molesta que toque mis libros. Y puede que llore, claro. ¿La diferencia? El llanto de un niño que no puede hacer lo que quiere (un DESEO) no es el mismo que el llanto derivado de una NECESIDAD, que es el contacto con su madre para dormir. El primer llanto no daña al niño, más bien le pone un límite sano para él; el otro le daña emocionalmente (siempre desde mi punto de vista). Espero haberme explicado.
    Un abrazo!

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(Canela y Bach) - octubre 15, 2013

Estoy indagando en este tema tras año y medio de muuuuuy poco sueño y veo que es algo común.
Me ha encantado leer este artículo y me voy hacia las referencias que comentas.¡Gracias!

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Ana - julio 8, 2013

Me encanta lo de “me habría ido a la conchinchina a dormir”. Pues yo no lo he hecho, pero mi hermana dejó a la niña con los abuelos un fin de semana y se fue a un hotel con su marido…¡sólo para dormir! Me pareció buenísima idea y me lo apunté para llevarlo a cabo, pero me pasó que a los 13 meses y con el primer biberón del destete , esa noche y las siguientes empezó a dormir cada vez más seguido. Ya haremos lo del hotel ,pero en otro plan! 🙂

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Anna - enero 16, 2013

Mis hijos duermen en su habitación desde casi el mes. Fue bastante fácil, me ayudó el masaje y la música. La verdad es que no me puedo quejar porque, aunque de día no dormían casi nada y les costaba mucho coger el sueño, después dormían casi toda la noche de un tirón (excepto cuando en los primeros meses pedían mamar muy a menudo).
Desde el principio, mi marido y yo decidimos que era mejor acostumbrarlos desde muy bebés en sus cunas y sus habitaciones para poder descansar todos mejor, aunque ya se sabe que cuando no es la tos, son los mocos o el chupete que nos hacen levantar.
He intentado seguir lo que me decía mi sentido común y como cualquier otra opción también me he sentido criticada (“qué madre más desnaturalizada, que separa a sus hijos!”), a todo el mundo le gusta hablar y criticar; sólo hay que tener las ideas claras y seguir adelante.

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la modista de Atenea - enero 15, 2013

Uf! No sé si mi experiencia ayudará o desanimará… Yo he estado sin dormir 2 años y 4 meses (más los últimos del embarazo que son tan incómodos). La solución se dio de un día para otro: una noche 50 despertares y la siguiente 1, y la siguiente 0… Y así hasta ahora que estamos con las pesadillas, pero vamos, ni parecido. He hecho de todo (menos Estivill), incluso osteópata, para que se durmiera solita, sin moverla durante 2 horas en el carro. Con paciencia y un poco de la técnica de la Pantley (coger/dejar pero no muy estricto…) conseguí que se durmiera solita, pero los despertares acabaron de repente, así por las buenas. Es la solución, paciencia; yo lloraba de cansancio, pero tarde o temprano se soluciona.
Mucho ánimo.

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Carol - enero 15, 2013

Antes estaba agobiada porque mi niño era el “único” que no era capaz de dormir en su cuna de un tirón y sin llorar…¿¿¿pues para qué tantas complicaciones y comparaciones??? Desde que lo meto en la cama con nosotros dormimos los tres de un tirón. ¿Que si tengo miedo a que nunca quiera salir de mi cama? ¡Pues claro que no!! ¿Alguien conoce muchos niños mayores a los que les guste dormir con sus padres? Además dispongo de un plan B para cuando llegue el momento: una camita de cuento en su habitación hará que desee dormir solito :))) Pero todavía quedan un par de añitos para eso…
No me gustan los métodos, como bien dices, hay que guiarse por el instinto, en crianza todo el mundo opina, desde el cartero hasta la frutera del barrio…¿y qué sabrán ellos? Cada familia es diferente, hay que respetar y no hundir a los padres novatos!!

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Esther - enero 15, 2013

Olga, sabía que acertaría haciéndote la consulta… Bueno, o al menos puedo reafirmarme en mis ideas leyendo tu respuesta. Prácticamente mi situación y mis acciones son tal cual lo escribes.
Es cierto que es agotador en muchas ocasiones, pero es mi bebé y ya sabíamos que ser padres conlleva un esfuerzo, además de innumerables recompensas.
Es duro escuchar a la gente continuamente opinando sobre tu forma de actuar…aburren, parece que nunca haces nada bien, y todo el mundo tiene soluciones perfectas para que a nena duerma (todavía nadie me ha contado la que funcione y me niego a pensar en el famoso “duérmete…”, creo que lloraría yo más que ella).
En fin, mil gracias por tu respuesta y tus consejos. Seguiremos adelante viendo crecer, aprender y desarrollarse a nuestra pequeña (y si llega pronto el hermanito pues ya veremos cómo nos apañamos todos

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    Olga Marín - enero 15, 2013

    ¡Genial, Esther! Un fuerte abrazo para ti.

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Aitana - enero 15, 2013

Casi todo lo que nos dices hoy me lo sabía salvo el libro Elisabeth Pantley que será comprado la próxima vez que vaya a la civilización porque yo sí que estoy desesperada con el temita sueño.
Tengo una niña preciosa de 21 meses que:
a) es incapaz de dormirse sin estar yo en la cama con ella.
b) es incapaz de dormir del tirón, y menos si no estoy yo acostada a su lado.
Intento hacer oídos sordos a consejos y opiniones ajenas, pero últimamente sufro chantaje emocional en plan…..pues si la niña no se duerme sola no me puedo quedar con ella para que vayas al cine.
En plan práctico he comprado una cama de 105 para estar las dos en su habitación y así al menos mi marido descansa, porque además la niña no lo quiere en cama con nosotras.
A veces en mitad de la noche me escapo a la habitación de matrimonio, pero suelen ser escapadas cortas, dado que en cuanto se da cuenta de que no estoy empiezan los lloros.
Pero nos lo tomamos con humor. Mi marido dice que es como si fuésemos novios adolescentes en casa de los padres ;).
Existen dias que me río y otros que me desespero. Así que los dias que me desespero me imagino el día en que se eche novio y ya no quiera dormir conmigo 😉
Nadie dijo que esto fuese a ser fácil; me consuelo con que mi niña come muy bien 🙂

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ana - enero 15, 2013

¡Uy sí! Hy que intentar no hacer caso de las tías, vecinas y suegras… ¡te pueden volver loca y pensar que hay un problema donde no lo hay! ¡En el tema del sueño y en otros tantos!
¡Yo tengo unas peloteras con mi suegra que ni te cuento! Aunque parece que cada vez más va entrando en razón.
Yo también soy partidaria de Carlos González y Rosa Jové. Me he leído esos libros y estoy totalmente de acuerdo con esa manera de ver las cosas.
Y hace poco tomé prestado de la biblioteca el de Elisabeth Pantley, que me he leído un poco por encima, pero creo que no voy a llevar a cabo porque tampoco estoy tan desesperada y creo que me da más pereza ponerme a apuntar los horarios que tiene mi hija que levantarme por la noche para darle el bibe.
Hace poco pillé un resfriado tan fuerte que mi doctora me dio la baja; me dijo que era también una acumulación de cansancio por no dormir bien durante estos 11 meses… Pero ya estoy recuperada y con las pilas a tope.
¡Gracias por tus posts, siempre tan interesantes!

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tarta - enero 15, 2013

Olga, soy de esas madres afortunadas cuyos hijos duermen razonablemente bien, o a lo mejor es que me conformo con lo que hay y por eso estoy contenta pero objetivamente son de dormir tirando a bien. También te digo que el mayor durmió en nuestra habitación hasta los dos años y cuando llegó el momento de irse solito a su cama, fue mucho más sencillo de lo que pensábamos, lo que no quita que intentamos “forzar” ese momento con resultados absolutamente desastrosos. Con la peque estamos haciendo igual y bien también. Por mi parte sólo puedo dedicar un sentido y profundo BUUUUUUU al método Estivill.

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    Olga Marín - enero 15, 2013

    Gracias por tu comentario, Tarta, creo que puede ayudar a otras mamás. De acuerdo contigo.

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Quela Fuentes - enero 15, 2013

Madre mía. ¡¡¡Qué identificada en algunos parrafos!!! Tengo un peque de 6 meses y hace unas semanas me incorporé al trabajo. Estando de baja llevé fenomenal lo de dormir poco, casi no me daba cuenta, tengo que decir que practicamos el colecho y que Martín tomaba pecho a demanda.
Hace dos semanas me incorporé y no lo llevamos muy bien. Por las noches llora desconsoladamente y nunca antes lo había hecho de esa manera y, claro, no descansamos nada. Me doy un madrugón de campeonato y llego al trabajo más dormida que despierta y encima tengo que aguantar los consejos de todos esos papis que me recuerdan que no hago nada bien…..colecho, lactancia, porteo… y que sus hijos duermen del tirón y estan para comérselos……. y bla, bla, bla……Lo cierto es que al final, entre el cansancio y las críticas, te haces un lío y te sumerges en un mar de dudas horrible….En fin.

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    Olga Marín - enero 15, 2013

    Hola Quela,
    Pues si te sirve de algo, yo creo que lo estás haciendo la mar de bien. Cada una con su manera de ser madre, y punto. Como digo en el artículo, y reitero aquí, ni caso a los comentarios ajenos, bien o malintencionados, que en gran cantidad de casos surgen desde la desinformación total. Por otra parte, es bien normal que tu hijo llore, ¿no? De repente su mamá se ha ido, no podía ser de otro modo. ¡Mucho ánimo y tú con lo tuyo, que vas muy bien!

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